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  <title>anadertal</title>
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  <title>combinar los cuatro elementos</title>
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  <dc:description>&lt;h2&gt;Dormir m&amp;aacute;s que una marmota. &lt;/h2&gt;&lt;h4&gt;Emociones y Opiniones. El rojo al contrario del blanco denota ira, furia y emociones, . Cuando nos ponemos el sombrero rojo podemos expresar nuestro sentir por algo, sin que haya la necesidad de dar explicaciones para ello. Siempre hemos cre&amp;iacute;do que en una discusi&amp;oacute;n debemos ser objetivos pues las emociones no nos permiten pensar bien. Pero tenemos una pregunta, qu&amp;eacute; ocurre si una persona que tiene una amplia experiencia (de muchos a&amp;ntilde;os), recibe una idea y quiere expresar su sentir que transmite toda su experiencia aunque no puede describir objetivamente el por qu&amp;eacute; de ese sentir. &amp;iquest;Se debe desestimar esta opini&amp;oacute;n?.........No, porque de lo contrario estamos perdiendo un valioso aporte de la experiencia de muchas personas. Todas las pasiones atraviesan una etapa en que son pura fatalidad, abismando a su v&amp;iacute;ctima por el peso de la insensatez, y por otra, muy posterior, en que se desposan con el esp&amp;iacute;ritu, se &amp;ldquo;espiritualizan&amp;rdquo;. En tiempos pasados, a causa de la insensatez inherente a la pasi&amp;oacute;n, se hizo la guerra a la misma trabajando por su destrucci&amp;oacute;n; todos los antiguos monstruos de la moral coincid&amp;iacute;an en exigir: &amp;ldquo;hay que acabar con, las pasiones&amp;rdquo;. La f&amp;oacute;rmula m&amp;aacute;s c&amp;eacute;lebre al respecto est&amp;aacute; en el Nuevo Testamento, en ese Serm&amp;oacute;n de la Monta&amp;ntilde;a, donde, dicho sea de paso, nada se contempla desde lo alto. All&amp;iacute; se dice, por ejemplo, con respecto a la sexualidad: &amp;ldquo;Si te fastidia tu ojo, s&amp;aacute;calo.&amp;rdquo; Por fortuna, ning&amp;uacute;n cristiano cumple tal precepto. Destruir las pasiones y los apetitos nada m&amp;aacute;s que para prevenir su insensatez y las consecuencias desagradables de su insensatez se nos antoja hoy, a su vez, una mera forma aguda de la insensatez. Ya no admiramos a los dentistas, que extraen los dientes para que no duelan m&amp;aacute;s... Ahora bien, admitamos en honor a la verdad que en el clima en que naci&amp;oacute; el cristianismo ni pod&amp;iacute;a concebirse el concepto &amp;ldquo;espiritualizaci&amp;oacute;n de la pasi&amp;oacute;n&amp;rdquo;. Sabido es que la Iglesia primitiva luch&amp;oacute; contra los &amp;ldquo;inteligentes&amp;rdquo; en favor de los pobres de esp&amp;iacute;ritu; &amp;iquest;c&amp;oacute;mo iba a librar a la pasi&amp;oacute;n una guerra inteligente? Combate la Iglesia la pasi&amp;oacute;n apelando a la extirpaci&amp;oacute;n de todo sentido; su pr&amp;aacute;ctica, su &amp;ldquo;cura&amp;rdquo;, es la castraci&amp;oacute;n. Jam&amp;aacute;s pregunta: &amp;ldquo;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo se hace para espiritualizar, embellecer, divinizar un apetito?&amp;rdquo; En todos los tiempos ha hecho recaer el acento de la disciplina recomendando la exterminaci&amp;oacute;n de la sensualidad, el orgullo, el af&amp;aacute;n de dominar, la codicia y la sed de venganza. Mas atacar por la base las pasiones significa atacar por la base la vida misma; la pr&amp;aacute;ctica de la Iglesia es antivital... Al mismo recurso, el de la castraci&amp;oacute;n, exterminaci&amp;oacute;n, apelan instintivamente, en la lucha contra tal apetito, aquellos que son demasiado d&amp;eacute;biles de voluntad, demasiado degenerados para refrenarlo; aquellos que aleg&amp;oacute;ricamente (y no aleg&amp;oacute;ricamente) necesitan hablar de la Trappe, alguna categ&amp;oacute;rica declaraci&amp;oacute;n de guerra, un divorcio establecido entre ellos y tal pasi&amp;oacute;n. S&amp;oacute;lo los degenerados tienen necesidad de remedios radicales: la debilidad de la voluntad, m&amp;aacute;s exactamente, la incapacidad para no responder a un est&amp;iacute;mulo, no es sino una forma distinta de la degeneraci&amp;oacute;n. La enemistad radical, mortal hacia la sensualidad, es un s&amp;iacute;ntoma que da mucho que pensar; permite sacar conclusiones respecto al estado total de la persona que llega a tal extremo. Por lo dem&amp;aacute;s, esa enemistad, ese odio, s&amp;oacute;lo se exacerba a tal punto si tales personas ni siquiera., tienen ya energ&amp;iacute;as suficientes para efectuar la cura radical, expulsar su &amp;ldquo;demonio&amp;rdquo;. Pasando revista a toda la historia de los sacerdotes y fil&amp;oacute;sofos, aparte la de los artistas, se comprueba que las diatribas m&amp;aacute;s violentas contra los sentidos parten no de los impotentes, ni tampoco de los ascetas, sino de los ascetas fallidos, de aquellos que debieron ser ascetas... Ya no nos apreciamos lo suficiente si nos comunicamos. Nuestras experiencias propiamente dichas no son en modo alguno locuaces. Ni siquiera podr&amp;iacute;an comunicarse, pues les faltan las palabras. Lo que sabemos expresar en palabras, ya lo hemos dejado atr&amp;aacute;s. En todo hablar hay algo de desprecio. Parece que el lenguaje est&amp;aacute; inventado &amp;uacute;nicamente para lo ordinario, lo medio, lo comunicable. Con el lenguaje se vulgariza el que habla. (De una moral para sordomudos y otros fil&amp;oacute;sofos.) &amp;ldquo;&amp;iexcl;Es encantadora esta imagen!&amp;rdquo;... La historia, insatisfecha, excitada, desolada en el coraz&amp;oacute;n y las entra&amp;ntilde;as, pendiente en todo momento, con una curiosidad dolorosa, del imperativo que desde las profundidades de su organismo susurra &amp;ldquo;aut liberi aut libri&amp;rdquo;; la literata, lo suficientemente culta para entender la voz de la Naturaleza, incluso cuando habla en lat&amp;iacute;n, y, por otra parte, lo suficientemente vanidosa y est&amp;uacute;pida para decir aun en franc&amp;eacute;s para sus adentros &amp;ldquo;je me verrai, je me lirai, je m&amp;#39;extasierai et je dirai: Possible, que j&amp;#39;aie eu tant d&amp;#39;esprit?&amp;rdquo; Hablan los &amp;ldquo;impersonales&amp;rdquo;. &amp;ldquo;Nada nos es tan f&amp;aacute;cil como ser sabios, pacientes, superiores y serenos. Chorreamos aceite de indulgencia y simpat&amp;iacute;a; somos de una manera absurda justos; perdonamos todo. Por eso mismo debi&amp;eacute;ramos desarrollar en nosotros de tanto en tanto un peque&amp;ntilde;o afecto, un peque&amp;ntilde;o vicio de afecto. Tal vez nos cueste; tal vez nos riamos, entre nosotros, de la figura que encarnamos. Pero no tenemos m&amp;aacute;s remedio. No nos queda ya ninguna otra forma de autodisciplina; tal es nuestro ascetismo, nuestra penitencia&amp;rdquo;... Volverse personal, he aqu&amp;iacute; la virtud del &amp;ldquo;impersonal&amp;rdquo;...De un examen de doctorado. &amp;ldquo;&amp;iquest;Cu&amp;aacute;l es la tarea de toda ense&amp;ntilde;anza superior?&amp;rdquo; Hacer del hombre una m&amp;aacute;quina. &amp;ldquo;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo se consigue esto?&amp;rdquo; El hombre debe aprender a aburrirse. &amp;ldquo;&amp;iquest;C&amp;oacute;mo se consigue esto?&amp;rdquo; Mediante la noci&amp;oacute;n del deber. &amp;ldquo;&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n es su mrdelo en esta ocasi&amp;oacute;n?&amp;rdquo; El fil&amp;oacute;logo, que ense&amp;ntilde;a a trabajar como un burro. &amp;ldquo;&amp;iquest;Qui&amp;eacute;n es el hombre perfecto?&amp;rdquo; El empleado del Estado. &amp;ldquo;&amp;iquest;Qu&amp;eacute; filosof&amp;iacute;a ofrece la f&amp;oacute;rmula suprema para el empleado del Estado?&amp;rdquo; La de Kant el empleado del Estado como cosa en s&amp;iacute;, proclamado juez del empleado del Estado como apariencia. El derecho a la estupidez. El trabajador cansado de lento respirar y aire bonach&amp;oacute;n que , deja correr las cosas; esta figura t&amp;iacute;pica que uno encuentra ahora, en esta &amp;eacute;poca del trabajo (&amp;iexcl;y del Reich!) en todas las capas de la sociedad, reivindica hoy d&amp;iacute;a precisamente el arte, incluido el libro, en particular el diario; j&amp;uacute;zguese en cu&amp;aacute;nto mayor grado la bella Naturaleza reivindica a Italia... El hombre del atardecer, con los &amp;ldquo;impulsos fieros expirados&amp;rdquo;, de que habla Fausto, tiene necesidad del lugar de veraneo, de la playa de mar, de los ventisqueros, de Bayreuth... En tiempos as&amp;iacute;, el arte tiene derecho a la locura pura, como una especie de vacaciones para el esp&amp;iacute;ritu, el ingenio y el &amp;aacute;nimo. As&amp;iacute; lo entendi&amp;oacute; Wagner. La locura pura repone...Habla el inmoralista. Nada repugna tanto al fil&amp;oacute;sofo como el hombre que desea... Cuando ve al hombre exclusivamente en sus actos; cuando ve a este animal m&amp;aacute;s valiente, astuto y denodado extraviado hasta en trances laber&amp;iacute;nticos, &amp;iexcl;cu&amp;aacute;n admirable se le aparece el hombre! Y aun lo alienta... Desprecia el fil&amp;oacute;sofo, en cambio, al hombre que desea, tambi&amp;eacute;n al hombre &amp;ldquo;deseable&amp;rdquo;, y en un plano general, todas las deseabilidades, todos los ideales humanos. Si el fil&amp;oacute;sofo pudiese ser nihilista lo ser&amp;iacute;a, pues detr&amp;aacute;s de todos los ideales del hombre encuentra la nada. O ni siquiera la nada, sino lo ruin, lo absurdo, lo enfermo, lo cobarde, lo cansado, toda clase de heces de la copa vaciada de su vida... El hombre, que en tanta realidad es siempre vulnerable, &amp;iquest;c&amp;oacute;mo es que no merece respeto en cuanto desea? &amp;iquest;Ser&amp;aacute; que tiene que pagar por la capacidad que lo distingue como realidad?, &amp;iquest;que tiene que compensar su actividad, la tensi&amp;oacute;n mental y el esfuerzo de voluntad en toda actividad, por una relajaci&amp;oacute;n en lo imaginario y lo absurdo? Yo he sido el primero en tomar en serio, para la comprensi&amp;oacute;n del instinto heleno de los primeros tiempos, a&amp;uacute;n rico y hasta plet&amp;oacute;rico, ese fen&amp;oacute;meno maravilloso que lleva el nombre de Dionisos; fen&amp;oacute;meno que s&amp;oacute;lo puede ser explicado por un excedente de fuerza. Quien ahonda en el estudio de los griegos, como ese conocedor m&amp;aacute;s profundo de su cultura, Jakob Burckhardt, de Basilea, se percata al momento de la significaci&amp;oacute;n de mi actitud. Insert&amp;oacute; Burckhardt en su Cultura de los griegos un cap&amp;iacute;tulo dedicado expresamente a dicho fen&amp;oacute;meno. Para conocer la ant&amp;iacute;tesis del mismo no hay m&amp;aacute;s que considerar la pobreza casi hilarante de los instintos de qu&amp;eacute; dan prueba los fil&amp;oacute;logos alemanes en cuanto se asoman a lo dionis&amp;iacute;aco. Sobre todo el famoso Lobeck, que con el digno aplomo de un gusano secado entre libracos se introdujo en este mundo de estados misteriosos tratando de creer que as&amp;iacute; era cient&amp;iacute;fico, cuando en realidad era superficial y pueril en un grado que da asco. Lobeck ha dado a entender, en un m&amp;aacute;ximo despliegue de erudici&amp;oacute;n, que todas estas curiosidades en el fondo no significaban gran cosa. De hecho, los sacerdotes comunicar&amp;iacute;an a los participantes de tales org&amp;iacute;as algunos datos nada f&amp;uacute;tiles; por ejemplo, que el vino excitaba la voluptuosidad; que el hombre se alimentaba eventualmente de frutos; que las plantas florec&amp;iacute;an en la primavera y se marchitaban en oto&amp;ntilde;o. En cuanto a la desconcertante riqueza en ritos, s&amp;iacute;mbolos y mitos de origen orgi&amp;aacute;stico que literalmente cubre el mundo antiguo, es para Lobeck motivo para aumentar un poquito su ingenio. &amp;ldquo;Los griegos-escribe en Aglaofames I, 672-cuando no ten&amp;iacute;an otra cosa que hacer re&amp;iacute;an, correteaban y se lanzaban por ah&amp;iacute;, o bien, ya que el hombre a veces tambi&amp;eacute;n siente estas ganas, se sentaban y prorrump&amp;iacute;an en llanto y lamento. Luego otros se les acercaban y buscaban alg&amp;uacute;n motivo que explicara tan rara conducta; as&amp;iacute; se desarrollaron como explicaci&amp;oacute;n de esas costumbres innumerables leyendas y mitos. Por otra parte, se cre&amp;iacute;a que ese comportamiento gracioso que se registraba en los d&amp;iacute;as de fiesta era un rasgo esencial de las fiestas, y as&amp;iacute; lo preservaban como parte imprescindible del culto.&amp;rdquo; Esto es un solemne disparate; no se tomar&amp;aacute; en serio a Lobeck ni por un instante. Con muy otra disposici&amp;oacute;n examinamos el concepto &amp;ldquo;griego&amp;rdquo; que se han formado Winckelmann y Goethe, y lo encontramos incompatible con ese elemento del que surge el arte dionis&amp;iacute;aco : con el orgi&amp;aacute;stico. En efecto, no dudo de que Goethe hubiera negado de plano que algo semejante cupiese dentro de las posibilidades del alma griega. Quiere decir que Goethe no comprendi&amp;oacute; a los griegos. Pues s&amp;oacute;lo en los misterios dionis&amp;iacute;acos, en la sicolog&amp;iacute;a del estado dionis&amp;iacute;aco, se expresa el hecho fundamental del instinto heleno: su &amp;ldquo;voluntad de vida&amp;rdquo;. &amp;iquest;Qu&amp;eacute; se garantizaba el heleno con estos misterios? La vida eterna, el eterno retorno a la vida; el futuro prometido y consagrado en el pasado; el triunfante s&amp;iacute; a la vida m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de la muerte y mutaci&amp;oacute;n; la vida verdadera como pervivencia total, por la procreaci&amp;oacute;n, por los misterios de la sexualidad. De ah&amp;iacute; que para los griegos el s&amp;iacute;mbolo sexual fuera el s&amp;iacute;mbolo venerable en s&amp;iacute;, la profundidad propiamente dicha en toda la piedad antigua. Todo pormenor relativo al acto de la procreaci&amp;oacute;n, al embarazo y al parto suscitaba los sentimientos m&amp;aacute;s elevados y solemnes. En la doctrina de los misterios est&amp;aacute; santificado el dolor: los &amp;ldquo;dolores de la parturienta&amp;rdquo; santifican el dolor en s&amp;iacute;; todo nacer y crecer, todo lo que garantiza el futuro, determina el dolor... Para que haya eterno goce de la creaci&amp;oacute;n, para que la voluntad de vida eternamente se afirme a s&amp;iacute; misma, debe haber tambi&amp;eacute;n eternamente por fuerza la &amp;ldquo;agon&amp;iacute;a de la parturienta&amp;rdquo;... Todo esto encierra la significaci&amp;oacute;n de la palabra &amp;ldquo;Dionisos&amp;rdquo;; yo no conozco simbolismo m&amp;aacute;s elevado que este simbolismo griego, el de las dionisas. En &amp;eacute;l, el instinto m&amp;aacute;s profundo de la vida, el del futuro de la vida, de la eternidad de la vida, est&amp;aacute; sentido religiosamente, y el camino mismo a la vida, la procreaci&amp;oacute;n, como el camino santo... S&amp;oacute;lo el cristianismo, con su resentimiento fundamental dirigido contra la vida, ha hecho de la sexualidad algo impuro: ha enlodado el principio, la premisa de nuestra vida... La sicolog&amp;iacute;a de lo orgi&amp;aacute;stico, como de un sentimiento plet&amp;oacute;rico de vitalidad y fuerza dentro del cual aun el dolor obra como estimulante, me ha ofrecido la clave del concepto del sentimiento tr&amp;aacute;gico, que tanto Arist&amp;oacute;teles como, en particular, nuestros pesimistas, han entendido mal. La tragedia, lejos de corroborar el pesimismo de los helenos en el sentido de Schopenhauer, ha de ser considerada como rotunda refutaci&amp;oacute;n y ant&amp;iacute;tesis del mismo. El decir s&amp;iacute; a la vida, aun en sus problemas m&amp;aacute;s extra&amp;ntilde;os y penosos, la voluntad de vida gozando con la propia inagotabilidad en el sacrificio de sus tipos m&amp;aacute;s elevados: a esto es a lo que he llamado dionis&amp;iacute;aco, lo que he adivinado como clave de la sicolog&amp;iacute;a del poeta tr&amp;aacute;gico. No para librarse de terror y de la compasi&amp;oacute;n, no para purgarse de un peligroso afecto por la descarga violenta del mismo, como crey&amp;oacute; Arist&amp;oacute;teles, sino para ser personalmente, m&amp;aacute;s all&amp;aacute; de terror y compasi&amp;oacute;n, el goce eterno del devenir, ese goce que comprende aun el goce del destruir... Y as&amp;iacute; llego de vuelta al punto del que en un tiempo part&amp;iacute;: El origen de la tragedia que fue mi primera transmutaci&amp;oacute;n de todos los valores. As&amp;iacute; me reintegro al suelo del que brota mi querer y mi poder -yo, el &amp;uacute;ltimo disc&amp;iacute;pulo del fil&amp;oacute;sofo Dionisos-, yo, el pregonero del eterno retorno...&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Hacer algo por cojones. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Ya se produzca como mercanc&amp;iacute;a o sin car&amp;aacute;cter de tal, un producto es siempre cristalizaci&amp;oacute;n material de riqueza, un valor de uso destinado a servir para el consumo individual o el consumo productivo. Como mercanc&amp;iacute;a, su valor existe de un modo ideal en el precio, el cual no altera para nada su forma real de uso. El hecho de que ciertas mercanc&amp;iacute;as, como el oro y la plata, act&amp;uacute;en como dinero y, como tales, se muevan exclusivamente en el proceso de la circulaci&amp;oacute;n (pues tambi&amp;eacute;n en funci&amp;oacute;n de tesoro, de reserva, etc., permanecen, aunque sea de un modo latente, dentro de la &amp;oacute;rbita de la circulaci&amp;oacute;n), constituye pura y simplemente un resultado de la forma social concreta del proceso de producci&amp;oacute;n, que es un proceso de producci&amp;oacute;n de mercanc&amp;iacute;as. Como, dentro de la producci&amp;oacute;n capitalista, la mercanc&amp;iacute;a se convierte en la forma de producto y la gran masa de &amp;eacute;ste se produce como mercanc&amp;iacute;a y, por tanto, tiene que revestir necesariamente la forma dinero; como, por consiguiente, la masa de mercanc&amp;iacute;as, la parte de la riqueza social que funciona como mercanc&amp;iacute;as, crece de un modo incesante, tiene que crecer tambi&amp;eacute;n el volumen del oro y la plata que funcionan como medio de circulaci&amp;oacute;n, como medio de pago, como reserva, etc. Estas mercanc&amp;iacute;as que act&amp;uacute;an como dinero no entran en el consumo individual ni en el consumo productivo. Son trabajo social plasmado bajo una forma que les permite servir de simple m&amp;aacute;quina de circulaci&amp;oacute;n. Pero, adem&amp;aacute;s de condenar a una parte de la riqueza social a esta forma improductiva, el desgaste del dinero reclama la constante reposici&amp;oacute;n de &amp;eacute;ste o la transformaci&amp;oacute;n de m&amp;aacute;s trabajo social &amp;ndash;bajo la forma de producto&amp;ndash; en m&amp;aacute;s oro y plata. Estos gastos de reposici&amp;oacute;n, en las naciones de capitalismo desarrollado, son considerables, ya que la parte de la riqueza condenada a revestir la forma de dinero es muy voluminosa. El oro y la plata, como mercanc&amp;iacute;as&amp;ndash;dinero, constituyen para la sociedad gastos de circulaci&amp;oacute;n, que brotan exclusivamente de la forma social de la producci&amp;oacute;n. Representan faux frais de la producci&amp;oacute;n de mercanc&amp;iacute;as en general, que crecen a medida que se desarrolla la producci&amp;oacute;n de mercanc&amp;iacute;as y, en particular, la producci&amp;oacute;n capitalista. Es una parte de la riqueza social que necesita sacrificarse al proceso de circulaci&amp;oacute;n .4 &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net&quot;&gt;Escorts independientes de Madrid&lt;/a&gt; Si los materiales de producci&amp;oacute;n se reducen a la mitad, s&amp;oacute;lo exigir&amp;aacute;n para un per&amp;iacute;odo de trabajo de 6 semanas una inversi&amp;oacute;n de 240 libras en vez de 480 y, como capital adicional II, 120 libras en vez de 240. Con ello, el capital I quedar&amp;aacute; reducido, por tanto, de 600 libras esterlinas a 240 + 120 = 360 libras, y el capital II de 300 libras a 120 + 60 = 180. El capital global descender&amp;aacute;, por consiguiente, de 900 libras esterlinas a 360 + 180 = 540. Quedar&amp;aacute;n disponibles, por tanto, 360 libras. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.es&quot;&gt;Escorts San Sebastian&lt;/a&gt; Primera tesis. Los argumentos en base a los cuales se ha calificado &amp;ldquo;este&amp;rdquo; mundo de aparencial, funda&amp;shy;mentan, por el contrario, la realidad del mismo; es de todo punto imposible demostrar otro tipo de rea&amp;shy;lidad. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.com.es&quot;&gt;http://www.girlsbcn.com.es&lt;/a&gt; Pero, precisamente porque el ciclo M&amp;rsquo;... M&amp;#39; presupone, dentro de su desarrollo, otro capital industrial en forma de M (= T + Mp) (y Mp engloba otros diversos capitales, por ejemplo, en nuestro caso, m&amp;aacute;quinas, carb&amp;oacute;n, aceite, etc.), exige que se le considere no s&amp;oacute;lo como forma general del ciclo, es decir, como la forma social bajo la que puede ser considerado todo capitalista industrial indi&amp;shy;vidual (fuera de su primera Inversi&amp;oacute;n), y, por tanto, no s&amp;oacute;lo como una forma de movimiento com&amp;uacute;n a todos los capitalistas indus&amp;shy;triales individuales, sino tambi&amp;eacute;n como la forma en que se mueve la suma de los capitales individuales, o lo que es lo mismo, el capital global de la clase capitalista; movimiento en el que el de todo capital industrial individual no es m&amp;aacute;s que un movimiento parcial entre&amp;shy;lazado con los dem&amp;aacute;s y condicionado por ellos. Si nos fijamos, por ejemplo, en el producto global anual de mercanc&amp;iacute;as de un pa&amp;iacute;s y analizamos el movimiento por el cual una parte de &amp;eacute;l resarce el ca&amp;shy;pital productivo en todas las empresas individuales y otra parte es absorbida por el consumo individual de las distintas clases, con&amp;shy;sideraremos la forma M&amp;#39;... M&amp;#39; como forma de movimiento tanto del capital social como de la plusval&amp;iacute;a engendrada por &amp;eacute;ste, o bien, en su caso, del producto excedente. El que el capital social = a la suma de los capitales individuales (incluyendo los capitales por acciones y el capital del Estado, en la medida en que los gobiernos emplean trabajo asalariado productivo en minas, ferrocarriles, etc., es decir, en la medida en que act&amp;uacute;an como capitalistas industriales) y el movimiento global del capital social = a la suma algebraica de los movimientos de los capitales individuales, no excluye en modo alguno la posibilidad de que este movimiento, como movimiento del capital individual aislado, ofrezca otros fen&amp;oacute;menos que el mismo movimiento enfocado en cuanto parte del movimiento del capital social en su conjunto, y, por tanto, enlazado con los movimientos de las dem&amp;aacute;s partes, ni la de que resuelva al mismo tiempo problemas cuya soluci&amp;oacute;n debe darse por supuesta cuando se estudia el ciclo de un capital individual concreto, en vez de desprenderse de &amp;eacute;l. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbarcelona.com&quot;&gt;Barcelona putas&lt;/a&gt; Nada es bello, s&amp;oacute;lo el hombre es bello: en esta in&amp;shy;genuidad descansa toda est&amp;eacute;tica; ella es la verdad primordial de la est&amp;eacute;tica. Agreguemos a rengl&amp;oacute;n se&amp;shy;guido otra segunda: nada hay tan feo como el hom&amp;shy;bre degenerado; queda as&amp;iacute; delimitado el reino del juicio&amp;#39; est&amp;eacute;tico. Desde el punto de vista fisiol&amp;oacute;gico, todo lo feo debilita y apesadumbra al hombre. Le su&amp;shy;giere quebranto, peligro e impotencia; le ocasiona efectivamente una p&amp;eacute;rdida de fuerza. Cabe medir el efecto de lo feo con el dinam&amp;oacute;metro. Cuando quiera que el hombre experimente un abatimiento, sospecha la proximidad de algo &amp;ldquo;feo&amp;rdquo;. Su sentimiento de poder, su voluntad de poder, su valent&amp;iacute;a, su orgullo, se mer&amp;shy;man por obra de lo feo y aumenta por obra de lo bello... En uno y otro caso sacamos una conclusi&amp;oacute;n: las premisas correspondientes est&amp;aacute;n acumuladas en inmensa cantidad en el instinto. Lo feo es entendido como se&amp;ntilde;al y s&amp;iacute;ntoma de la degeneraci&amp;oacute;n; todo lo que siquiera remotamente sugiere degeneraci&amp;oacute;n determina en nosotros el juicio &amp;ldquo;feo&amp;rdquo;. Todo indicio de agota&amp;shy;miento, de pesadez, de vejez y cansancio; toda clase de coerci&amp;oacute;n, bajo forma de espasmo o paralizaci&amp;oacute;n; en particular, olor, color-y forma de la desintegraci&amp;oacute;n, de la podredumbre, aunque sea en su diluci&amp;oacute;n &amp;uacute;ltima en s&amp;iacute;mbolo; todo esto provoca id&amp;eacute;ntica reacci&amp;oacute;n, el juicio de valor &amp;ldquo;feo&amp;rdquo;. Manifi&amp;eacute;stase aqu&amp;iacute; un odio, &amp;iquest;y qu&amp;eacute; es lo que odia el hombre? No cabe duda que la decadencia de su tipo. Odia en este caso llevado por el instinto m&amp;aacute;s profundo de la especie. En este odio hay estremecimiento de horror, cautela, profundidad y visi&amp;oacute;n; es el odio m&amp;aacute;s profundo que puede darse. Por &amp;eacute;l es el arte profundo... &lt;a href=&quot;http://www.girlsmadrid.com&quot;&gt;Prostitutas Madrid&lt;/a&gt; Las masas de productos no aumentan por el hecho de ser transportadas. Y aunque sus cualidades naturales puedan cambiar por efecto del transporte, esto no constituye, con ciertas excepciones, un efecto &amp;uacute;til deliberado, sino un mal inevitable, Sin embargo, el valor de uso de las cosas s&amp;oacute;lo se realiza con su consumo y &amp;eacute;ste puede exigir su desplazamiento de lugar y, por tanto, el proceso adicional de producci&amp;oacute;n de la industria del transporte. Por consiguiente, el capital productivo invertido en &amp;eacute;sta a&amp;ntilde;ade valor a los productos transportados, unas veces mediante la transferencia de valor de los medios de transporte y otras veces mediante la adici&amp;oacute;n de valor que el trabajo de transporte determina. Esta &amp;uacute;ltima adici&amp;oacute;n de valor se descompone, como ocurre siempre en la producci&amp;oacute;n capitalista, en dos partes: una es la que repone los salarios, otra es la plusval&amp;iacute;a. &lt;a href=&quot;http://www.girlsvalencia.com&quot;&gt;valencia Acompa&amp;ntilde;antes&lt;/a&gt; La l&amp;iacute;nea divisoria entre las verdaderas reparaciones y las reposiciones, entre los gastos de conservaci&amp;oacute;n y los gastos de renovaci&amp;oacute;n, es una l&amp;iacute;nea m&amp;aacute;s o menos incierta. De aqu&amp;iacute; la eterna discusi&amp;oacute;n sostenida, por ejemplo, en los ferrocarriles sobre s&amp;iacute; ciertos gastos constituyen reparaciones o reposiciones, si deben cargarse a los gastos corrientes o al capital social. El cargar los gastos de reparaci&amp;oacute;n a la cuenta del capital, en vez de cargarlos a la cuenta de los ingresos, es el consabido recurso de que se valen las empresas ferroviarias para hacer subir artificialmente sus dividendos. Sin embargo, la experiencia brinda tambi&amp;eacute;n en este punto los puntos de apoyo m&amp;aacute;s importantes. Los trabajos complementarios realizados durante el primer per&amp;iacute;odo de vida de los ferrocarriles, por ejemplo, &amp;ldquo;no constituyen reparaciones, sino que deben ser considerados como parte esencial de la construcci&amp;oacute;n del ferrocarril, debiendo por tanto cargarse en la cuenta capital y no en la de los ingresos, puesto que no proceden del desgaste o de la acci&amp;oacute;n normal del tr&amp;aacute;fico ferroviario, sino que se deben a la imperfecci&amp;oacute;n originaria inevitable de la construcci&amp;oacute;n del ferrocarril&amp;rdquo; (Lardner, Railway Economy, p. 40). &amp;ldquo;En cambio, no hay m&amp;aacute;s m&amp;eacute;todo exacto que cargar a la cuenta de los ingresos de cada a&amp;ntilde;o la depreciaci&amp;oacute;n que necesariamente se produce, para que estos ingresos sean verdaderamente leg&amp;iacute;timos, siendo igual para estos efectos que la suma se haya desembolsado realmente o no&amp;rdquo; (Capit&amp;aacute;n Fitzmaurice, &amp;ldquo;Committee of Inquiry on Caledonian Railway&amp;rdquo;, impreso en Money Market Review, 1867). &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/escort_independiente_barcelona.htm&quot;&gt;Escort independiente en Barcelona&lt;/a&gt; Habla el inmoralista. Nada repugna tanto al fil&amp;oacute;so&amp;shy;fo como el hombre que desea... Cuando ve al hombre exclusivamente en sus actos; cuando ve a este animal m&amp;aacute;s valiente, astuto y denodado extraviado hasta en trances laber&amp;iacute;nticos, &amp;iexcl;cu&amp;aacute;n admirable se le aparece el hombre! Y aun lo alienta... Desprecia el fil&amp;oacute;sofo, en cambio, al hombre que desea, tambi&amp;eacute;n al hombre &amp;ldquo;deseable&amp;rdquo;, y en un plano general, todas las deseabi&amp;shy;lidades, todos los ideales humanos. Si el fil&amp;oacute;sofo pu&amp;shy;diese ser nihilista lo ser&amp;iacute;a, pues detr&amp;aacute;s de todos los ideales del hombre encuentra la nada. O ni siquiera la nada, sino lo ruin, lo absurdo, lo enfermo, lo co&amp;shy;barde, lo cansado, toda clase de heces de la copa vaciada de su vida... El hombre, que en tanta realidad es siempre vulnerable, &amp;iquest;c&amp;oacute;mo es que no merece res&amp;shy;peto en cuanto desea? &amp;iquest;Ser&amp;aacute; que tiene que pagar por la capacidad que lo distingue como realidad?, &amp;iquest;que tiene que compensar su actividad, la tensi&amp;oacute;n mental y el esfuerzo de voluntad en toda actividad, por una relajaci&amp;oacute;n en lo imaginario y lo absurdo? &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/espana/galicia.htm&quot;&gt;Escorts Galicia&lt;/a&gt; En la segunda fase, D&amp;ndash;M, volvemos a encontrarnos con el valor del capital D = P (igual al valor del capital productivo, que abre aqu&amp;iacute; el ciclo del capital industrial) desnudo de plusval&amp;iacute;a, es decir, con la misma magnitud de valor que en la primera fase del ciclo del capital en dinero D&amp;ndash;M. A pesar de haber cambiado de sitio, la funci&amp;oacute;n del capital en dinero, en que ahora se ha transformado el capital en mercanc&amp;iacute;as, sigue siendo la misma, a saber: convertirse en Mp y T, en medios de producci&amp;oacute;n y fuerza de trabajo. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/madrid/escorts.htm&quot;&gt;Escorts lujo en Madrid&lt;/a&gt; En el ejemplo anterior part&amp;iacute;amos de un supuesto en que el tiempo de trabajo = 2/3 , el tiempo de circulaci&amp;oacute;n = 1/3 del per&amp;iacute;odo de rotaci&amp;oacute;n, siendo el tiempo de trabajo, por tanto, un simple m&amp;uacute;ltiplo del tiempo de circulaci&amp;oacute;n. Se trata ahora de saber s&amp;iacute; la disponibilidad del capital que aqu&amp;iacute; se observaba se da tambi&amp;eacute;n aunque no ocurra eso. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.net/prostitutas_barcelona.htm&quot;&gt;putas barcelona&lt;/a&gt; El ciclo del capital&amp;ndash;dinero sigue siendo la expresi&amp;oacute;n gen&amp;eacute;rica del capital industrial en cuanto que implica siempre la valorizaci&amp;oacute;n del valor desembolsado. En P... P, la expresi&amp;oacute;n en dinero del capital s&amp;oacute;lo se manifiesta como precio de los elementos de producci&amp;oacute;n, es decir, simplemente como un valor expresado en dinero aritm&amp;eacute;tico, bajo cuya forma figura en la contabilidad. &lt;a href=&quot;http://www.anibcn.com&quot;&gt;sado erotico barcelona&lt;/a&gt; Cuando la mayor o menor duraci&amp;oacute;n de los per&amp;iacute;odos de rotaci&amp;oacute;n depende del per&amp;iacute;odo de trabajo en sentido estricto, es decir, del per&amp;iacute;odo necesario para elaborar el producto y ponerlo en condiciones, de lanzarlo al mercado, obedece a las condiciones materiales de producci&amp;oacute;n de las distintas inversiones de capital existentes en cada caso, que en la agricultura presentan m&amp;aacute;s bien el car&amp;aacute;cter de condiciones naturales de la producci&amp;oacute;n y que en la manufactura y en la mayor parte de la industria extractiva cambian al irse desarrollando socialmente el proceso de producci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.bellezacordobesa.com&quot;&gt;masajes barcelona&lt;/a&gt;&lt;/h4&gt;&lt;h3&gt;Quedarle a uno tres neuronas. &lt;/h3&gt;&lt;h4&gt;Como vemos, en la medida en que la necesidad de capital&amp;ndash;dinero nace de la duraci&amp;oacute;n del per&amp;iacute;odo de trabajo, esta necesidad se halla determinada por dos circunstancias. Primera, que el dinero sea la forma que deba revestir todo capital individual (prescindiendo del cr&amp;eacute;dito) para convertirse en capital productivo, como as&amp;iacute; lo exige la esencia misma de la producci&amp;oacute;n capitalista y de la producci&amp;oacute;n de mercanc&amp;iacute;as, en general. Segunda, la cuant&amp;iacute;a del desembolso de dinero necesario nace del hecho de que durante largo tiempo se sustraen constantemente a la sociedad fuerza de trabajo y medios de producci&amp;oacute;n sin restituirle durante este tiempo un producto reversible a dinero. La primera circunstancia, la de que el capital que ha de desembolsarse tiene que desembolsarse necesariamente en dinero, se mantiene en pie cualquiera que sea la forma de &amp;eacute;ste, ya se trate de dinero met&amp;aacute;lico, de dinero certifico, de signos de valor, etc. A la segunda circunstancia le es indiferente de todo punto el medio monetario o la forma en que se sustraigan a la producci&amp;oacute;n trabajo, medios de producci&amp;oacute;n y medios de vida sin restituir a la circulaci&amp;oacute;n un equivalente. &lt;a href=&quot;http://www.eclipsesexual.com&quot;&gt;Masajes sensuales en Madrid&lt;/a&gt; Al mismo tiempo, se remata tambi&amp;eacute;n as&amp;iacute; el fetichismo caracter&amp;iacute;stico de la econom&amp;iacute;a burguesa, que convierte el car&amp;aacute;cter social. econ&amp;oacute;mico, que se imprime a las cosas en el proceso social de producci&amp;oacute;n, en un car&amp;aacute;cter natural, inherente a la misma naturaleza material de estas cosas. Los medios de trabajo, por ejemplo, son capital fijo: concepci&amp;oacute;n escol&amp;aacute;stica que induce a contradicciones y a confusi&amp;oacute;n. Del mismo modo que al tratar del proceso de trabajo (libro I, cap. v, pp. (139&amp;ndash;147) se puso de manifiesto que el funcionamiento de los objetos como medios de trabajo, material o producto depend&amp;iacute;a por entero del papel que desempe&amp;ntilde;asen en cada caso en un determinado proceso de trabajo, de su funci&amp;oacute;n, los medios de trabajo s&amp;oacute;lo constituyen capital fijo all&amp;iacute; donde el proceso de producci&amp;oacute;n sea un proceso de producci&amp;oacute;n capitalista, donde, por tanto, los medios de producci&amp;oacute;n tengan car&amp;aacute;cter de capital, el concepto econ&amp;oacute;mico, el car&amp;aacute;cter social propios del capital. Esto, en primer lugar. En segundo lugar, s&amp;oacute;lo ser&amp;aacute;n capital fijo all&amp;iacute; donde transfieran su valor al producto de un modo especial. En otro caso, seguir&amp;aacute;n siendo medios de trabajo sin ser capital fijo. Lo mismo las materias auxiliares, el abono, por ejemplo: si se transfieren al valor del mismo modo especial que la mayor parte de los medios de trabajo, a pesar de no ser medios de trabajo tendr&amp;aacute;n la condici&amp;oacute;n de capital fijo. No se trata de las definiciones bajo las que puedan ser englobadas las cosas. Se trata de determinadas funciones, expresadas en determinadas categor&amp;iacute;as. &lt;a href=&quot;http://www.escortbarcelona.com.es&quot;&gt;modelo de compa&amp;ntilde;&amp;iacute;a&lt;/a&gt; La producci&amp;oacute;n capitalista s&amp;oacute;lo puede hacerse casi por completo de la ejecuci&amp;oacute;n de obras que exige un per&amp;iacute;odo de trabajo un poco largo y se realizan en gran escala a partir del momento en que la concentraci&amp;oacute;n del capital es ya muy considerable y en que por otra parte, el desarrollo del sistema de cr&amp;eacute;dito brinda el capitalista el c&amp;oacute;modo recurso de poder emplear, y por tanto, arriesgar, capital ajeno en vez del propio. De suyo se comprende, sin embargo, o no a quien lo emplea no influye para nada ni en el ritmo ni en el tiempo de rotaci&amp;oacute;n. &lt;a href=&quot;http://www.escortmadrid.com.es&quot;&gt;www.escortmadrid.com.es&lt;/a&gt; Toda mercanc&amp;iacute;a, levita, t&amp;eacute;, trigo, hierro, etc., desempe&amp;ntilde;a, en la expresi&amp;oacute;n de valor de lienzo, el papel de equivalente, y por tanto de materializaci&amp;oacute;n del valor. Ahora, la forma natural concreta de cada una de estas mercanc&amp;iacute;as es una forma equivalencial dada, al lado de muchas otras. Y lo mismo ocurre con las diversas clases de trabajo &amp;uacute;til, concreto, determinado, que se contienen en las di&amp;shy;versas mercanc&amp;iacute;as materiales: s&amp;oacute;lo interesan como otras tantas formas espec&amp;iacute;ficas de realizaci&amp;oacute;n o manifestaci&amp;oacute;n del trabajo humano en general. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.tv&quot;&gt;BCN Girls&lt;/a&gt; Sentado esto, veremos que la cuota de plusval&amp;iacute;a nos indicar&amp;aacute; a la vez la masa de plusval&amp;iacute;a que un determinado obrero rinde al capitalista en un per&amp;iacute;odo de tiempo dado. As&amp;iacute;, por ejemplo, s&amp;iacute; el trabajo necesario representa 6 horas diarias, expresadas en una cantidad oro de 3 chelines = 1 t&amp;aacute;lero, tendremos que 1 t&amp;aacute;lero es el valor diario de una fuerza de trabajo, o, lo que es lo mismo, el valor del capital desembolsado para comprar una fuerza de trabajo durante un d&amp;iacute;a. Y s&amp;iacute; la cuota de plusval&amp;iacute;a es del 100 por ciento, nos encontraremos con que este capital variable de 1 t&amp;aacute;lero producir&amp;aacute; una masa de plusval&amp;iacute;a de 1 t&amp;aacute;lero, o, lo que tanto vale, que el obrero rendir&amp;aacute; una masa de plusval&amp;iacute;a de 6 horas diarias. &lt;a href=&quot;http://www.girlsbcn.tv&quot;&gt;videos eroticos&lt;/a&gt; Pero es evidente que la acumulaci&amp;oacute;n, o sea, el incremento paulatino del capital mediante la reproducci&amp;oacute;n, que abandona su forma circular para desarrollarse en espiral, es un proceso harto lento, comparado con la centralizaci&amp;oacute;n, a la que le basta con modificar la agrupaci&amp;oacute;n meramente cuantitativa de las partes que integran el capital social. A&amp;uacute;n no existir&amp;iacute;an ferrocarriles si para ello hubiera habido que aguardar a que la acumulaci&amp;oacute;n permitiese a unos cuantos capitalistas individuales acometer la construcci&amp;oacute;n de v&amp;iacute;as f&amp;eacute;rreas. La centralizaci&amp;oacute;n lo consigui&amp;oacute; en un abrir y cerrar de ojos, gracias a las sociedades an&amp;oacute;nimas. De este modo, adem&amp;aacute;s de reforzar y acelerar los efectos de la acumulaci&amp;oacute;n, la concentraci&amp;oacute;n amplia y acelera al mismo tiempo las transformaciones operadas en la composici&amp;oacute;n t&amp;eacute;cnica del capital, permitiendo aumentar el capital constante a costa del variable y reduciendo, como es l&amp;oacute;gico, la demanda relativa de trabajo. &lt;a href=&quot;http://www.raquelmimosa.com&quot;&gt;escorts alto standing&lt;/a&gt; Las diversas etapas de la acumulaci&amp;oacute;n originaria tienen su centro, por un orden cronol&amp;oacute;gico m&amp;aacute;s o menos preciso, en Espa&amp;ntilde;a, Portugal, Holanda, Francia e Inglaterra. Es aqu&amp;iacute;, en Inglaterra, donde a fines del siglo XVII se resumen y sintetizan sistem&amp;aacute;ticamente en el sistema colonial, el sistema de la deuda p&amp;uacute;blica, el moderno sistema tributario y el sistema proteccionista. En parte, estos m&amp;eacute;todos se basan, como ocurre con el sistema colonial, en la m&amp;aacute;s avasalladora de las fuerzas. Pero todos ellos se valen del poder del estado, de la fuerza concentrada y organizada de la sociedad, para acelerar a pasos agigantados el proceso de transformaci&amp;oacute;n del r&amp;eacute;gimen feudal de producci&amp;oacute;n en el r&amp;eacute;gimen capitalista y acortar los intervalos. La violencia es la comadrona de toda sociedad vieja que lleva en sus entra&amp;ntilde;as otra nueva. Es, por s&amp;iacute; misma, una potencia econ&amp;oacute;mica.&lt;/h4&gt;&lt;p&gt;&amp;nbsp;&lt;/p&gt;&lt;h4&gt;Ilustrar&amp;eacute; por medio de algunos ejemplos las afirmaciones que acabo de hacer. En realidad, el lector conoce ya toda una serie de casos de &amp;eacute;stos por la secci&amp;oacute;n en que hemos tratado de la jornada de trabajo. Las manufacturas metal&amp;uacute;rgicas de Birmingham y sus contornos emplean, para trabajos en gran parte pesados, 30,000, ni&amp;ntilde;os y obreros j&amp;oacute;venes y 10,000 mujeres. Con estos obreros nos encontramos en las fundiciones de lat&amp;oacute;n, f&amp;aacute;bricas de botones, ba&amp;ntilde;os de esmalte, talleres de galvanizaci&amp;oacute;n y de laqueado, trabajos todos ellos nocivos para la salud.165 Los abusos de que hacen v&amp;iacute;ctimas en el trabajo a adultos y no adultos han valido a ciertas imprentas de peri&amp;oacute;dicos y libros de Londres el nombre c&amp;eacute;lebre de &amp;ldquo;mataderos&amp;rdquo;.166 Los mismos abusos se dan en el ramo de encuadernaci&amp;oacute;n, con la diferencia de que aqu&amp;iacute; las v&amp;iacute;ctimas son mujeres, muchachas y ni&amp;ntilde;os. Un trabajo duro para obreros no adultos es el de las cordeler&amp;iacute;as, trabajo nocturno en las salinas, manufacturas de buj&amp;iacute;as y otras manufacturas qu&amp;iacute;micas; abuso criminal de los obreros no adultos en los talleres textiles de seda movidos a mano, para hacer andar los telares.167 Uno de los trabajos m&amp;aacute;s infames, m&amp;aacute;s sucios y peor pagados, para el que se emplean con preferencia muchachas j&amp;oacute;venes y mujeres, es el de clasificar trapos. Es sabido que la Gran Breta&amp;ntilde;a, aparte de sus innumerables andrajos propios, es el emporio del comercio de trapos del mundo entero. A Inglaterra afluyen en torrentes los trapos del Jap&amp;oacute;n, de los pa&amp;iacute;ses m&amp;aacute;s remotos del sur de Am&amp;eacute;rica y de las Islas Canarias. Sin embargo, los pa&amp;iacute;ses de origen m&amp;aacute;s importante son Alemania, Francia, Rusia, Italia, Egipto, Turqu&amp;iacute;a, B&amp;eacute;lgica y Holanda. Los trapos se emplean para la fabricaci&amp;oacute;n de abonos, de miraguano (para edredones), de sboddy (lana artificial) y como materia prima para la fabricaci&amp;oacute;n de papel. Las mujeres que trabajan en la clasificaci&amp;oacute;n de trapos sirven de veh&amp;iacute;culos de infecci&amp;oacute;n de la viruela y de otras epidemias infecciosas, de las que son ellas las primeras v&amp;iacute;ctirnas.168 Un ejemplo cl&amp;aacute;sico de tra&amp;shy;bajo agobiador, duro e inadecuado, y por tanto de brutalizaci&amp;oacute;n de los obreros consumidos por esta rama desde la infancia es, adem&amp;aacute;s de la producci&amp;oacute;n minera y carbon&amp;iacute;fera la fabricaci&amp;oacute;n de tejas y ladrillos, en la que en Inglaterra s&amp;oacute;lo se aplica en contados casos la m&amp;aacute;quina recientemente inventada (1866). De mayo a septiembre, el trabajo en los tejares dura desde las 5 de la ma&amp;ntilde;ana hasta las 8 de la noche y, s&amp;iacute; el secado se hace al aire libre, desde las 4 de la ma&amp;ntilde;ana hasta las 9 de la noche no pocas veces. Aqu&amp;iacute; se considera como &amp;ldquo;corta&amp;rdquo;, &amp;ldquo;moderada&amp;rdquo;, una jornada de trabajo que dure desde las 5 de la ma&amp;ntilde;ana hasta las 7 de la noche. En estos trabajos nos encontramos con ni&amp;ntilde;os de ambos sexos desde 6 a&amp;ntilde;os y hasta desde 4. Estos ni&amp;ntilde;os trabajan el mismo n&amp;uacute;mero de horas que los adultos, y a veces m&amp;aacute;s. El trabajo es duro, y el calor del verano contribuye a aumentar el agotamiento. En un tejar de Mosley, por ejemplo, una muchacha de 24 a&amp;ntilde;os hac&amp;iacute;a 2,000 tejas al d&amp;iacute;a, ayudada por dos muchachas peque&amp;ntilde;as que le llevaban el barro y amontonaban las tejas. Estas muchachas trasladaban al cabo del d&amp;iacute;a 10 toneladas, sacando el barro desde el fondo del pozo, a 31/2 pies bajo el suelo, por las paredes resbaladizas y recorriendo una distancia de 210 pies. &amp;ldquo;Es imposible para un ni&amp;ntilde;o pasar por el purgatorio de un tejar sin sufrir una gran degradaci&amp;oacute;n moral... El lenguaje procaz que se les acostumbra a o&amp;iacute;r desde su m&amp;aacute;s tierna infancia, los h&amp;aacute;bitos deshonestos, sucios y desvergonzados entre los que se cr&amp;iacute;an, ignorantes y medio salvajes, hacen de ellos para el resto de sus d&amp;iacute;as hombres sin freno, c&amp;iacute;nicos y haraganes... Una fuente espantosa de desmoralizaci&amp;oacute;n es su manera de vivir. Cada moulder (moldeador) (el obrero verdaderamente diestro y jefe de un grupo de tejeros) da a su cuadrilla de 7 personas albergue y comida en su choza o cottage. Pertenezcan o no a su familia, todos, hombres, muchachas y ni&amp;ntilde;os, duermen juntos en la choza. Estas chozas tienen generalmente dos habitaciones, rara vez tres, todas a ras de tierra y con poca ventilaci&amp;oacute;n. Los cuerpos se hallan tan exhaustos por el exceso de trabajo durante el d&amp;iacute;a, que es imposible observar all&amp;iacute; ninguna regla de higiene, de limpieza ni de decoro. Muchas de estas chozas son verdaderos dechados de desorden, polvo y suciedad... El peor mal del sistema de emplear a muchachas j&amp;oacute;venes para esta clase de trabajos consiste en que con ellos se las encadena generalmente desde su ni&amp;ntilde;ez y para toda la vida a la m&amp;aacute;s vil canalla. Se convierten en marimachos rudos y blasfemos (&amp;ldquo;rough, foul&amp;ndash;mouthed boys&amp;rdquo;) antes de que la naturaleza les ense&amp;ntilde;e que son mujeres. Cubiertas con unos cuantos trapos sucios, con las piernas desnudas hasta el muslo, con el pelo y la cara manchados de barro, se acostumbran a tratar con desprecio todo lo que sean sentimientos de moral y de pudor. Durante la comida, se tumban en el campo o contemplan c&amp;oacute;mo los muchachos se ba&amp;ntilde;an en un canal cercano. Y cuando por &amp;uacute;ltimo terminan las duras faenas de la jornada, se ponen sus mejores vestidos y acompa&amp;ntilde;an a los hombres a la taberna. Nada tiene, pues, de extra&amp;ntilde;o que entre estos obreros sea usual la embriaguez desde la misma infancia, &amp;ldquo;Y lo peor de todo es que los tejeros desesperan hasta de si mismos. &amp;iexcl;Querer educar y convertir a un tejero es como querer educar y convertir al mismo demonio, se&amp;ntilde;or!, le dec&amp;iacute;a al capell&amp;aacute;n de Southallfield uno de los mejores.&amp;rdquo; (&amp;ldquo;You might as urell try, to raise and improve the devil as a brickie, Sir!&amp;rdquo;)169 &lt;a href=&quot;http://www.sexoanuncios.com.es&quot;&gt;escorts espa&amp;ntilde;a&lt;/a&gt; 113 La concurrencia entre tejedores manuales y tejedores mec&amp;aacute;nicos se prolong&amp;oacute; en Inglaterra hasta la promulgaci&amp;oacute;n de la ley de beneficencia de 1833 gracias a los socorros parroquiales, que ayudaban un poco a los jornales, cuando ya &amp;eacute;stos hab&amp;iacute;an descendido por debajo del m&amp;iacute;nimum de vida. &amp;quot;El venerable Mr. Turner era, en 1827. p&amp;aacute;rroco de Wilmslow. en Cheshire. un distrito industrial. Las preguntas formuladas por el Comit&amp;eacute; de emigraci&amp;oacute;n y las respuestas de Mr. Turner revelan c&amp;oacute;mo se manten&amp;iacute;a en pie la concurrencia entre el trabajo manual y la maquinaria. Pregunta: &amp;quot;El empleo del telar mec&amp;aacute;nico, &amp;iquest;no ha desplazado al telar manual?&amp;quot; Respuesta: &amp;quot;Indudablemente; y a&amp;uacute;n lo habr&amp;iacute;a desplazado m&amp;aacute;s de lo que lo ha hecho, si no se hubiera puesto a los tejedores manuales en condiciones que les permite someterse a una reducci&amp;oacute;n de salarios.&amp;quot; Pregunta: &amp;quot;Los tejedores manuales, que se contentan con un salario insuficiente para vivir, &amp;iquest;acuden al socorro parroquial para completar su sustento?&amp;quot; Respuesta: &amp;quot;As&amp;iacute; es, y en realidad el duelo entre los tejedores manuales y los tejedores mec&amp;aacute;nicos se sostiene gracias a este socorro de caridad.&amp;quot; He ah&amp;iacute;, pues, las ventajas que el empleo de la maquinaria supone para los trabajadores: pauperismo humillante o emigraci&amp;oacute;n; de artesanos respetados y en cierto modo independientes, se ven convertidos en pobres mendigos, que comen el pan humillante de la caridad. &amp;iexcl;Y a esto llaman un mal propio de los tiempos!&amp;quot; (A prize Essay on the comparative merits of Competition and Co&amp;ndash;operation, Londres, 1834, p. 29.) &lt;a href=&quot;http://www.sofiabcn.com&quot;&gt;sofiabcn&lt;/a&gt; Hasta aqu&amp;iacute;, hemos observado el instinto de prolongaci&amp;oacute;n de la jornada, el hambre insaciable de trabajo excedente, en un terreno en que los abusos desmedidos, no sobrepujados, como dice un economista burgu&amp;eacute;s de Inglaterra, por las crueldades de los espa&amp;ntilde;oles contra los indios en Am&amp;eacute;rica,31 obligaron por fin a atar el capital a las cadenas de la ley. Volvamos ahora la vista a algunas ramas de la producci&amp;oacute;n en que el estrujamiento de la fuerza de trabajo del obrero se halla a&amp;uacute;n, o se hallaba hasta hace poco, libre de toda traba. &lt;a href=&quot;http://www.academialloret.com&quot;&gt;Escola lloret&lt;/a&gt; El que una clase de mercanc&amp;iacute;as, v gr. levitas, sirva de equivalente a otra clase de mercanc&amp;iacute;as, v. gr. lienzo; el que, por tanto, las levitas encierren la propiedad caracter&amp;iacute;stica de poder cambiarse direc&amp;shy;tamente por lienzo no indica ni mucho menos la proporci&amp;oacute;n en que pueden cambiarse uno y otras. Esta proporci&amp;oacute;n depende, dada la magnitud del valor del lienzo, de la magnitud de valor de las levitas. Ya se exprese la levita como equivalente y el lienzo como valor relativo, o a la inversa, el lienzo como equivalente y como valor relativo la levita, su magnitud de valor responde siempre al tiempo de trabajo necesario para su producci&amp;oacute;n, siendo independiente, por tanto, de la forma que su valor revista. Pero tan pronto como la clase de mercanc&amp;iacute;a levita ocupa en la expresi&amp;oacute;n del valor el lugar de equivalente, su magnitud de valor no cobra expresi&amp;oacute;n como tal magnitud de valor, sino que figura en la igualdad como una de&amp;shy;terminada cantidad de un objeto. &lt;a href=&quot;http://www.grafsalas.com&quot;&gt;cat&amp;aacute;logos&lt;/a&gt; El incremento del capital lleva consigo el incremento de su parte variable, es decir, de la parte invertida en fuerza de trabajo. Una parte de la plusval&amp;iacute;a convertida en nuevo capital necesariamente tiene que volver a convertirse en capital variable o en fondo adicional de trabajo. Si suponemos que, no alter&amp;aacute;ndose las dem&amp;aacute;s circunstancias, la composici&amp;oacute;n del capital permanece invariable, es decir, que una determinada masa de medios de producci&amp;oacute;n o de capital constante exige siempre, para ponerla en movimiento, la misma masa de fuerza de trabajo, es evidente que la demanda de trabajo y el fondo de subsistencia de los obreros crecer&amp;aacute;n en proporci&amp;oacute;n al capital y con la misma rapidez con que &amp;eacute;ste aumente. Como el capital produce todos los a&amp;ntilde;os una masa de plusval&amp;iacute;a, una parte de la cual se incorpora anualmente al capital originario; como este incremento de capital crece tambi&amp;eacute;n todos los a&amp;ntilde;os al crecer el volumen del capital ya puesto en movimiento; y, finalmente, como bajo el est&amp;iacute;mulo del af&amp;aacute;n de enriquecerse, por ejemplo al abrirse nuevos mercados, nuevas esferas de inversi&amp;oacute;n de capitales a consecuencia del desarrollo de nuevas necesidades sociales, etc., la escala de la acumulaci&amp;oacute;n puede ampliarse repentinamente con s&amp;oacute;lo variar la distribuci&amp;oacute;n de la plusval&amp;iacute;a o del producto en capital y renta, las necesidades de acumulaci&amp;oacute;n del capital pueden sobrepujar el incremento de la fuerza de trabajo o del n&amp;uacute;mero de obreros, la demanda de obreros puede preponderar sobre su oferta, haciendo con ello subir los salarios. M&amp;aacute;s a&amp;uacute;n; cuando los supuestos anteriores se mantengan invariables durante cierto tiempo, los salarios tienen necesariamente que subir. En estas circunstancias, como todos los a&amp;ntilde;os entran a trabajar m&amp;aacute;s obreros que el a&amp;ntilde;o anterior, llega forzosamente, m&amp;aacute;s temprano o m&amp;aacute;s tarde, un momento en que las necesidades de la acumulaci&amp;oacute;n comienzan a exceder de la oferta normal de trabajo y en que, por tanto, los salarios suben. En Inglaterra se oyeron quejas acerca de esto durante la primera mitad del siglo XVIII. Ello no obstante, las circunstancias m&amp;aacute;s o menos favorables en que viven y se desenvuelven los obreros asalariados no hace cambiar en lo m&amp;aacute;s m&amp;iacute;nimo el car&amp;aacute;cter fundamental de la producci&amp;oacute;n capitalista. As&amp;iacute; como la reproducci&amp;oacute;n simple reproduce constantemente el propio r&amp;eacute;gimen del capital, de un lado capitalistas y de otro obreros asalariados, la reproducci&amp;oacute;n en escala ampliada, o sea, la acumulaci&amp;oacute;n, reproduce el r&amp;eacute;gimen del capital en una escala superior, crea en uno de los polos m&amp;aacute;s capitalistas o capitalistas m&amp;aacute;s poderosos y en el otro m&amp;aacute;s obreros asalariados. La reproducci&amp;oacute;n de la fuerza de trabajo, obligada, qui&amp;eacute;ralo o no, a someterse incesantemente al capital como medio de explotaci&amp;oacute;n, que no puede desprenderse de &amp;eacute;l y cuyo esclavizamiento al capital no desaparece m&amp;aacute;s que en apariencia porque cambien los capitalistas individuales a quien se vende, constituye en realidad uno de los factores de la reproducci&amp;oacute;n del capital. La acumulaci&amp;oacute;n del capital supone, por tanto, un aumento del proletariado.1 &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;bares de copas en espa&amp;ntilde;a&lt;/a&gt; Como se ve, en este ambiente, la creaci&amp;oacute;n de plusval&amp;iacute;a por el trabajo excedente no guarda ning&amp;uacute;n secreto. &amp;quot;Autor&amp;iacute;ceme usted &amp;ndash;me dijo un fabricante muy respetable&amp;ndash; para hacer trabajar a mis obreros 10 minutos diarios de m&amp;aacute;s, y me meter&amp;aacute; usted en el bolsillo 1,000 libras esterlinas al cabo del a&amp;ntilde;o.&amp;quot;28 &amp;quot;Los &amp;aacute;tomos del tiempo son los elementos creadores de la ganancia&amp;quot;29 &lt;a href=&quot;http://www.nightspain.com&quot;&gt;restaurantes en girona&lt;/a&gt; 82 As&amp;iacute;, nos encontramos, por ejemplo, con que, a comienzos de 1863, 26 casas industriales, propietarias de grandes alfarer&amp;iacute;as en Staffordshire, entre ellas las de J. Wedgwood e Hijos, piden en un memorial la intervenci&amp;oacute;n violenta del Estado. Alegan que la &amp;quot;competencia&amp;quot; con otros capitalistas no les permite restringir voluntariamente las horas de trabajo de los ni&amp;ntilde;os, etc. &amp;quot;Por tanto, deplorando mucho los abusos a que m&amp;aacute;s arriba hacemos referencia, reconocemos que ser&amp;iacute;a imposible impedirlos por medio de ninguna clase de acuerdos entre los fabricantes... Teniendo en cuenta todo esto, hemos llegado a la convicci&amp;oacute;n de que es indispensable dictar una ley obligatoria&amp;quot;. Child. Empl. Comm. ist Rep. 1863, p&amp;aacute;g. 322. &lt;a href=&quot;http://www.pisobcn.com&quot;&gt;inmobiliaria barcelona&lt;/a&gt; 5 En la forma primitiva del telar mec&amp;aacute;nico se reconoce enseguida a primera vista el viejo telar. En su forma moderna, presenta ya notables modificaciones. &lt;/h4&gt;&lt;br/&gt;</dc:description>
      
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  <title>Felicidades!</title>
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  <dc:description>Si puede leer esto, su bitácora está lista para empezar a escribir.&lt;br/&gt;</dc:description>
      
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